Aquella noche del 6 a 0

Publicado el lunes, 27 de julio de 2020.

Los encuentros ante la selección chilena siempre han sido especiales. A lo largo de la historia, el “Clásico del Pacifico” ha tenido choques memorables, ya sea en Eliminatorias y Copas América. Sin embargo, hubo un encuentro amistoso que entró en la historia del fútbol peruano.

Hace 25 años, un 13 de abril de 1995, Perú y Chile chocaron en un cotejo de preparación para las Eliminatorias Francia 98’ y la Copa América de ese año en Uruguay. Aquella noche en el Nacional, la selección dirigida por Miguel Company salió a la cancha con Miguel Miranda, en el arco; en defensa, Jorge Soto, Dulanto, Pepe Soto, Alexis Ubillús; Martín Rodríguez, el “Puma” Carranza, Palacios y Magallanes, de volantes; y en ataque, Flavio Maestri y Ronald Baroni.

Sin embargo, aquella noche sería inolvidable para dos futbolistas: Flavio Maestri y Ronald Baroni, delanteros de Sporting Cristal y Porto, respectivamente. Y si bien todo el equipo jugó muy bien, ambos tuvieron una actuación sensacional marcando tres goles cada uno ante los sureños. Los dirigidos por el español Xavier Azkargorta, no pudieron ante el brillante juego nacional que, desde el minuto uno, deslumbró y concentró una histórica goleada de 6 a 0.

La afición peruana disfrutó, gritó y cantó las jugadas nacionales, comandadas por un endiablado “Chorri” Palacios. Solo en el primer tiempo, la selección ya ganaba por 4 a 0, con el hat-trick del “Tanque” Maestri y un tanto de Baroni. En la segunda mitad, el “Matador” Baroni completaría el abultado marcador con un doblete. Aquel increíble resultado es, hasta hoy, la máxima goleada registrada en los duelos entre peruanos y chilenos.

Pero hubo más aquella maravillosa noche. En el minuto 88, cuando los oles bajaban de las cuatro tribunas, el árbitro cobró mano en el área peruana y penal a favor de la “estrella solitaria”. Esteban Valencia fue el encargado de ejecutar el tiro desde los doce pasos y, así, la opción de descontar para los chilenos. Sin embargo, “Miguelón” Miranda cerró de manera mágica ese encuentro atajando el penal y dejando su arco en cero.

Aquella noche, la selección peruana no solo realizó una de las mejores actuaciones frente a su eterno rival, sino que escribió uno de los capítulos más felices y recordados de nuestra historia. Hoy, 25 años después, la pasión y el aliento siguen más fuertes que nunca, y en las paredes de nuestro mítico estadio Nacional aún se puede escuchar ese grito sagrado: ¡Vamos Perú!

Redacción: Luis López Solano