El inolvidable Roberto Baggio

Publicado el martes, 21 de julio de 2020.

“Aquel penal lo he pateado de todas las formas, en sueños, en el pasillo de mi casa y siempre lo he marcado. Fue una verdadera pesadilla y el momento más duro de mi carrera. Si pudiera borrar un momento de mi vida sería ese”, fue lo que digo Roberto Baggio en su autobiografía llamada “Una puerta al cielo” acerca de la jugada que lo marcaría para siempre.

Quiénes lo vieron, concuerdan que probablemente Roberto Baggio ha sido el jugador más talentoso en la historia del fútbol italiano. Un artista con el balón, con la capacidad de sacarse rivales con la misma facilidad que corría sobre el campo. “Il Divino” Baggio, como le decían, jugó en siete equipos de la Serie A, entre ellos Juventus, Milan, Inter y Fiorentina, donde demostró toda su clase y magistral juego.

Sin embargo, en Italia se lo recuerda por un hecho en particular. Un instante que, injustamente, lo terminó marcando para toda la vida: fallar el penal decisivo en la final del Mundo. Ese fatídico penal ante Brasil en Estados Unidos 94’. Pese a las grandes jugadas que hizo, todos los goles que marcó, a los títulos que consiguió y el legado imborrable de buen juego y talento, a Roberto Baggio siempre se lo recordara por ese penal.

No obstante, como lo mencionamos al inicio, recordar a Baggio solo por ese momento es injusto. En aquel Mundial, Roberto fue la figura excluyente de su selección, que cuatro años antes había quedado en semifinales de la Copa del Mundo que organizaron. La ‘Azurra’ tuvo una fase de grupos irregular, donde cayó en el debut ante Irlanda, venció a Noruega y empató con México. Con cuatro puntos, clasifico como mejor tercero a Octavos.

En instancias finales, aparecería Baggio en toda su dimensión. En Octavos, “il divino” anotó el agónico empate ante Nigeria y, en la prórroga, un tanto de penal para darle el triunfo a Italia. En Cuartos, esta vez ante España, Baggio apareció nuevamente en los minutos finales para anotar el gol decisivo y poner a los suyos en semis. Ante la sorprendente Bulgaria por el pase a la final, Baggio marcó un doblete y puso a Italia en una final del Mundo luego de 12 años.

En la final, el rival era Brasil de Romario y Bebeto. Una selección brasileña que, a diferencia de toda su historia, no ofrecía tanto espectáculo, pero si seguridad en defensa. Tal vez por eso, en aquella final no hubo goles. Luego 90 minutos y 30 minutos más de tiempo extra, donde tanto italianos como brasileños lo habían dado todo, el campeón del Mundo se definiría en tanda de penales por primera vez en la historia.

En la definición desde los doce pasos, se podía ver los nervios de los jugadores. Todo el esfuerzo de un torneo se definiría en los penales. Falla Baresi. Falla Márcio Santos, 0 a 0. Albertini, Romario, Evani y Branco no fallan, 2 a 2. Daniele Massaro, campeón en el 82’, erra el penal, mientras que Dunga, capitán de Brasil, anotó. 3 a 2. Era el turno de la máxima figura de la escuadra italiana. Si Baggio fallaba, Italia le decía adiós a la Copa del Mundo.

“Cuando fui a ejecutar el penal estaba todo lo lúcido que se puede estar en esos momentos. Sabía que Taffarel se tiraba siempre, por eso decidí patear al medio, a media altura, justo para que no pudiera taparlo con los pies. Era una elección inteligente. Sin embargo, el balón, no sé cómo, se elevó tres metros y se fue arriba. He fallado pocos penales, pero cuando los fallaba me los tapaban, no se iban a las nubes”, declaró Baggio años después.

Roberto Baggio falló ese penal, Brasil se proclamó tetracampeón del Mundo. Pese a que él puso a su selección en esa final, hasta el día de hoy se le recuerda por ese error. Muchas veces el fútbol, como la vida, no es justo, pero lo que no podemos hacer nosotros es olvidar todo lo que le dio Baggio a este juego.

Redacción: Luis A. López Solano